jueves, 1 de noviembre de 2012

20 de julio. Tromso-Lodingen


Domingo, 20 de julio de 2008;
Tronso-Lodingen
Me levanto sobre las nueve. Recojo apresurado pues voy justo.

 

Desayuno algún yogurt y vuelo hacia Bresholmen por una carretera desconocida y desierta. Es importante no perderse, pues el ferry parte a las 11 y tengo una hora de camino. Voy lento, bastante más espeso que otros días. Cuando estoy llegando con la hora más que justa, veo que el ferry está entrando en el puerto. Acelero y al doblar la última curva me encuentro con una fila bestial.
Aguanto allí unos minutos, los coches comienzan a moverse pero dudo que entren todos en ese pequeño ferry. Decido adelantarlos como si supiera donde voy animado por todo lo leído en Internet. El revisor me dice que espere a un lado, y cuando ya no caben más coches ni caravanas me indica que pase. Soy el último en entrar. Bastantes se quedan fuera, he hecho bien…

Las prisas por cogerlo residen en que a las 5:00 debía coger otro ferry y al ser domingo y haber pocos barcos, si no hubiera cogido este, no llegaría al otro.
Bueno, el trayecto eran 80 nok y 45 minutos. Llegamos a Bornhamn.
Salgo ligero, tengo 200 km para 4 horas por sitios desconocidos. Rodeo la isla de Senja pasando túneles fríos, muy húmedos, poco o nada iluminados y muy, muy peligrosos.
Me percato de que ya hace dos días que no llueve. Hace un día soleado aunque no puedo cantar victoria ya que en 20 minutos, en este sitio, se arma la marimorena.

 Recorro la costa con una buena luz y entro de lleno a rodear grandes y picudas montañas con unas tonalidades entre azules, verdes y grises muy bonitas. Observo que la ruta que me recomendó Oyvind no me estaba defraudando.
 Estoy cansado y con bastante calor. Me detengo en unas playas de arena fina y blanca. Veo que la gente se remoja los tobillos pero no se bañan lo cual hace que me imagine la ínfima temperatura del líquido elemento.
  A mi espalda hay varias cabañas y de una sale una linda joven y me saluda, aprovecho para entablar conversación con ella; y mirar si era linda que ese era su nombre. Me pregunta por mi viaje, y yo por el horario del ferry para cerciorarme. Me llama al número de información gratuito (177) en noruego, claro y me dice que sale a las 7:00. Bueno, de todas formas intentaré estar a las 5:00 por si las moscas. Me invita a tomar algo en su porche. Acepto, me presenta a su sobrino, su marido y sus dos pequeñajos. Conversamos un buen rato sobre sus costumbres, de cómo es la vida allí y como no de cuestiones varias de España. Me recomienda comer y dormir en un cercano sitio y me escribe una pequeña nota para que se la de a la dueña del bar-hotel. Está demasiado cerca pero no se, nunca se sabe… Me despido de la familia y prosigo camino. Continúo rodeando la isla, pasando por idílicos paisajes hasta llegar al lugar donde sale el ferry.


Son las cuatro y efectivamente el barco partía a las cinco, y digo partía porque parece ser que el capitán del mismo está enfermo y se ha suspendido. ¡Quizás mañana!!!
Je,je,je ¡quizás mañana! No contaba con este varapalo, la vuelta por carretera es larga. Quizás el destino quiere que coma y duerma en el sitio que me ha recomendado Linda ya que lo tengo a escasos 25 metros. Hablo con cuatro motoristas curiosos. Se trata de una mujer y un hombre con sus respectivas paneuropean, otra dama con una goldwing otro hombre con una preciosa 990 adventure, preciosa, quizás cuando sea mayor tenga una, jeje… andarán todos por unos 45 años y me preguntan de donde soy. Al decírselo la señora de la golgwing salta con eso de ¡Ohhh! España, siesta y ole, toros y ole. A lo que los cuatro se desmoronan de la risa. Yo debo ser el único que no entiende el chiste, a lo que corto preguntándoles que de donde son ellos. Me señalan la matrícula de su flamante ktm. Una A, ¡aaaaaaaa! Albania dije, a la mujer de los tópicos pareció no hacerle gracia que confundiera a unos austriacos del Tirol con albaneses así que se le quitó la sonrisa, jeje, y a mi me vino, jeje. Pensé marcarme un baile a lo Stif Urkel acompañado de un “holioh juju, holioh juju”, pero pensé que con una persona que hiciera referencia a los estúpidos tópicos, era suficiente. Ellos se dirigían a las Lofoten también, pero decidieron rodear por tierra. Nos despedimos y deseamos buen viaje.
Piqué algo de lo que me quedaba en las alforjas mientras decidía que haría yo.
Y decidí rodear por tierra también, pues quedaba toda la tarde. Sin más dilación hago un porrón de km rodeando por Finnsnes, Soreisa, Andelv...
ruedas de invierno




Paro a descansar y sacar fotos de otro precioso lago. Caen 4 gotas, casi al irme, llega un coche con dos chicas y un chico. Mientras me calzo el casco y los guantes montado en la moto veo por el retrovisor como una de las rubitas se esconde de sus amigos detrás de un monolito de piedra mientras habla con ellos, jiji, jaja, ris, ras, me quito lo de arriba, estiro de lo de abajo, en cuero vivo blancas peras al aire, y de un brinco se zambuye en el agua. Lo mismo el agua no estaba tan fresca...


Mención especial para este sitio. Después del episodio erótico festivo, normal que a uno le entre hambre. En el cruze de Narvik y Lodingen, según tomas a la derecha se encuentra El Cuerno Gigante, una hamburguesería distinta. No tiene nada que ver con las cadenas de comida rápida a las que estoy acostumbrado. Podría reñir con las hamburguesas que me hacía mamá...Os la recomiendo. Muy rica, y muy cara, 15 euros con sus patatas y bebida. Se elije al peso. Yo cogí la mediana.

 
 
 

Retomo la E6 hasta Lodingen. Es tarde y estoy hasta el gorro del asiento de la moto. Está todo desierto pero pregunto a unos camareros que me redirigen a otro lugar. El dueño me abre. Su cara me dice que ya estaba acostado. Me pide por la habitación 400 nok y al final me la deja por 300 nok. Al subir me dice que no haga ruido, que su familia duerme. Veo que la habitación es una pasada. Son las dos de la mañana. Por hoy ya está bien.


500 km.

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