Jueves,
31 de julio de 2008
Valenciennes
(Francia) – Pamplona;
Anoche
me acosté muyyyyyyyyyy cansado, pero también muy contento. Contento
porque me cundió y se dió bien. Hice más kilómetros de lo que
hubiera imaginado hacer nunca en una sola etapa encima de una XT.
Hoy
estoy molido, pero concienciado y decidido en lo que tengo que hacer.
Lubrico
la cadena y le echo un vistazo a la moto. A estas alturas tengo la
moto hecha unos zorros. Suena como una caja de grillos y he ido
perdiendo algunos tornillos, tuercas y grupillas con las vibraciones.
Eso si, el motor parece incansable, siempre da más de lo que le
pido.
Así
es que a la autovía a seguir dándole al mango.
Paso
de largo Paris por su caótica circunvalación sin detenerme. Voy
parando con cierta frecuencia. Ya en Burdeos paro a repostar y tomar
algo. Son las once y no creo que llegue a Pamplona. Además es
operación salida y la autovía va atascada.
Pero
que demonios, no tengo otra cosa qué hacer esta noche. Así es que
enfilo dirección a la frontera, esquivando como puedo la larga fila
de franceses que huyen despavoridos. Sólo la ilusión y las ganas
por llegar me hacen avanzar, pues hace mucho rato que no puedo más.
Ignoro de dónde diantres saco las fuerzas, pero ya me da igual.
Ruedo
por inercia y llego a Pamplona. Cuando me bajo de la moto son las
cuatro y media de la mañana y casi me cuesta mantener la
verticalidad. Se me ha olvidado cómo se anda…
Ahora
si, lo he conseguido. Además he cumplido mi palabra. Es día uno de
agosto, y estoy en España.
1080 km. 19 horas de moto.
1080 km. 19 horas de moto.
