jueves, 12 de marzo de 2009

10 de julio, Estocolmo-Soderharmn

Jueves, 10 de julio de 2008;
Estocolmo – Soderharmn

Para variar arranco tarde, pero está dejando de importarme, al fin y al cabo estoy de vacaciones.
Me detengo en la población de Uppsala, no tiene desperdicio, en la oficina de turismo me atienden bien, es una ciudad universitaria.


Paro a comer según la recomendación de los oriundos en un sitio de comida turca.


Al salir comienzan los problemas de este día, me han denunciado por estacionar la moto en la acera, 700 coronas suecas. Aunque no molestaba y no había visto señal alguna que prohibiera tal acto, en Escandinavia está prohibido aparcar en la acera, de hecho, parece ser que los únicos lugares permitidos para tal menester son los parking para motos, y parece que en Uppsala sólo había uno. He leído tantas cosas del sistema de multas y de la policía de estos sitios, que decido buscar alguna solución al problema.
Vuelvo a la oficina de turismo y me redirigen a la policía, me atiende una señorita policía con la cuál entablo una conversación que termina en discusión, me hierve la sangre, de hecho creo que me paso tres pueblos, marcho y encuentro a una agente de las que denuncian y paro a pedirle explicaciones, la señora en cuestión no quiere saber nada, me voy decepcionado a buscar el sitio para pagar pero aquí no existe la reducción por premura en el pago, ¡que salaos! Me resigno pero esto no acaba aquí, cuando voy a pagar con la tarjeta de crédito, me pide mi identificación, y le enseño el DNI, pero me dice que eso no vale, que es sólo para hacer compras, exploto con la buena mujer que no tiene culpa de casi nada, mientras el segurata se acerca por detrás y pienso que hoy duermo gratis, en chirona, claro. Moraleja, para salir de España es más que conveniente llevar el pasaporte, por más que digan que no es necesario.
No puedo más, enervado, decepcionado, contrariado y triste pago de una maldita vez, y salgo disparado sin rumbo de esta maldita y bonita ciudad, he perdido la tarde, son las 7 y no he visto nada, horrible…

A los pocos kilómetros paro en gamla Uppsala, ¡necesito relajarme un poco!. Por fin tengo mi primer contacto con los vikingos, hay unos túmulos funerarios,


una iglesia angua de madera y otra más moderna de piedra con su reglamentario cementerio, regentada por una pastora ya que en Escandinavia el 98% de las iglesias son protestantes,




y un hotel. Compro una coke y me siento en un banco. Es un sitio extremadamente agradable, el sol está bajando, reina una suave y cálida luz y acaricia mi cara y brazos una suave y templada brisa.

Finalmente me resigno y me entrego al momento, que me llena y proporciona paz interior.
Continúo el camino, pues el día no ha cundido mucho, hacia el norte buscando la costa mientras tarareo todos los éxitos de vaya usted a saber quién dentro del casco.

En medio de la nada, me encuentro con un trozo de china, la puerta del dragón.

(foto de internet)
parece ser la excentricidad de un rico chino dueño de la mayor fabrica de repelente de mosquitos o algo así y es un complejo de negocios, hotel, restaurante y creo que templo. Me impresionó tanto que entré a verlo y me quedé a cenar.

Nunca había cenado en la tripa de un dragón. He ido a restaurantes chinos en España, claro pero no se parecen mucho, era un bufett libre por 169 sek, unos 19 euros. la carne y verduras estaban crudas, y sólo cogí verdura, me imaginé que era a modo de ensalada. Los cocineros chinos estaban asomados a un ventanuco partiéndose de risa, la camarera me explicó la forma correcta de obrar.
Coges la comida de tu gusto cruda, se la das al cocinero y te la hace al instante en el wok.

Ya fuera en un surtidor intente repostar con mi tarjeta pero no la cogía,¡ como para una prisa!, una pareja de noruegos me hicieron el favor de pasar la suya y cobrarme en metálico. ¡menos mal!
A partir de aquí se me quitó el miedo a probar y al final ya era capaz de repostar hasta en noruego. Es sencillo, en la máquina metes la tarjeta, elijes el idioma, inglés, el numero de surtidor, introduces la clave, recoges la tarjeta, repostas y retiras el ticket.

Y como no, comienza un día más la lluvia, hecho obviamente relacionado con mis cánticos, veo una señal de camping y la sigo, está en Gavle, rodeado por un lago, pero a estas horas la recepción está cerrada, echo de menos mi tienda de campaña.
Hablo un rato con unos campistas alemanes muy agradables…
Vuelvo y busco en la ciudad, pero los alojamientos son caros y prosigo. Conduzco casi en solitario por las nacionales suecas, sólo algún camión me acompaña. Son las 11:30 de la noche y negras nubes cubren el cielo, pero de repente entre llovizna y llovizna delante y a mi izquierda, el cielo se abre un poco dejando entrever un anaranjado resplandor casi mágico que ilumina y se refleja en un lago, recortando la silueta de los cientos de pinos que me rodean. Me quedo extasiado empapándome del regalo que la naturaleza me entrega, siento de nuevo que la moto y yo somos uno.
Quiero parar a sacar alguna foto pero estoy con frío, hambre, rendido, me duele la espalda y el culo, no se donde voy a poder dormir hoy y me imagino qué habrá más paisajes como éste (craso error); aún así es un inmenso momento de paz, rodar sólo por estas carreteras con esta luz y escuchando de fondo la melodía que emana el arrow, no tiene precio. (Para todo lo demás, una tarjeta de crédito y el pasaporte).
Me queda poca gasolina, y veo la indicación de un hotel, está abierto y la señorita me atiende muy amablemente, pero lo más barato que tienen son 690 coronas, me rindo, ha sido un día duro, mañana será otro día.
260 km, 6 horas.

1 comentario:

Roberto dijo...

Pero... pa qué coño pagaste la multa?? Tenías miedo a que te la metieran por hacienda o qué?

www.viajoenmoto.com