Estocolmo – Stockolm
Por fin, primera etapa de descanso, amanezco a las 10:00. Desayuno y vuelvo a la tienda de motos del día anterior a descambiar el aceite, pues me he dado cuenta que la viscosidad es distinta. Empiezan los problemas, la señorita que me atiende me dice que no tienen pero que da igual, que en realidad todos los aceites son iguales, ni yo sabia que podía decir tantas cosas técnicas en mi mal inglés, pero aún así comienzo a perder la paciencia, ante mis explicaciones y mi insistencia llama a otro dependiente con mucha más idea, se trata de un armario ropero de tres puertas en pantalones cortos, rapao, con unas barbas de una cuarta, unos brazos como cilindros hidráulicos y el cuerpo lleno de tatuajes que rodea el mostrador y se dirige hacia mi con cara de pocos amigos, trago saliva, y comienzo de nuevo a contarle mi problema, me pregunta sobre mi moto y al final me dice que el mejor aceite que tienen y el que más se vende por esos lares es el motúl de la viscosidad que yo necesito, así es que aunque de otra marca lo cojo.
Vuelvo al hotel, dejo la moto y me disfrazo de turista. Me dispongo a conocer un poco la ciudad y su transporte público.
Me acerco a la ciudad antigua (gamla stand) en metro y cruzo entre islas en los ferrys.



Al parecer lo de los cuernos en los cascos vikingos es otro invento de Holiwood


Quizás os suene de haberlo visto en algún camión de Scania, es el símbolo de la región de Skane, y en esta zona se encuentran las fabricas de los camiones, de Saab, de coches y de avionica, y ericsson,


















Veo el museo del Vasa, el barco de guerra que se les hundió el día que lo botaron, es impresionante,


Asi creen que debió ser:








Dieta equilibrada, los dos perritos pesaban más o menos lo mismo








El ayuntamiento, un sitio muy agradable






Les gusta mucho hacer vida al aire libre, y montar en bici, y hablar por el teléfono, de hecho, siempre están hablando por el teléfono, he visto maniobras imposibles, como por ejemplo pedalear por su carril, sin manos, esquivar una señal, bajar un bordillo y todo esto sin dejar de hablar por el inalámbrico, por cierto, no está prohibido usarlo al volante.
Vuelvo al hotel con los pies destrozados, es lo que tiene elegir mal el calzado y tener poco espacio en la moto. Pico algo y me acuesto.

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