Nordkapp – Olderfiord
Me levanto tarde por no despertar a Mareck. Veo otra vez el documental sobre Nordkapp en las cuatro estaciones.
Paseo por los acantilados, hago fotos, compro algún recuerdo y mando las postales de rigor.
Cumplo el encargo asignado, ato a la valla el colgante del trisquel.
Como algo y me reúno con Ivan y Mareck. Me invitan a pasar el día con ellos y así lo hago.
Descendemos dando un agradable paseo hasta el peaje de salida de la isla de Mageroya. Otras 70 Nok, gracias por su visita, vuelvan pronto. Lamento no haber podido ver 3 pueblecitos de pescadores que deben ser de postal, para otra vez…
Rodamos un poco, me cuesta seguir el ritmo de las Harleys, joer como tiran.
Al momento Ivan para, ha encontrado un sitio bueno para pescar. Echamos ahí la tarde bajo el suave sol, Noruega también es un paraíso para los pescadores, además de para los piragüistas, motoristas, caravanistas, ciclistas, senderistas y en general para todo aquél que guste de la naturaleza.
Casi a cada momento los peces muerden el anzuelo especial que Ivan ha fabricado para estas aguas. Los va devolviendo al mar hasta que una familia que está al lado se los pide para la cena, a lo que él accede.
Cae la tarde y proseguimos camino hasta un camping en Olderfiord. Me vuelven a ofrecer pasar la noche con ellos, por lo que esa vez invito yo al camping. Hoy si me apetece una cerveza, pero en Noruega a partir de las 6, de las 8 en suecia, no se permite la venta de bebidas alcohólicas. Compramos algo de cena en la única tienda de la zona. También hay noruegos usureros…una bolsa grande de ganchitos 55 coronas y si pagas en euros 7. El camping no hace honor al sitio donde está pero esta noche hay que apañarse así.
Cenamos al filo del mar. Es otro momento especial. Saco toda la artillería, lo que queda de un salchichón y un chorizo, pero aunque Ivan prueba el chorizo a Mareck no, le hace ni pizca de gracia ingerir carne cruda. Lo que si le llama es toda clase de dulces.
Me quedo asombrado de cómo con mi limitado inglés soy capaz de mantener conversaciones más o menos profundas. Y es que llevo medio mes sin escuchar castellano. Los asquerosotes mosquitos terminan apresuradamente con la tertulia. Montamos las tiendas mientras comienza a llover suavemente.
Nos acostamos pronto. Mañana nuestros caminos se volverán a separar pues ellos van hacia Finlandia mientras que yo bajaré por noruega.
Me piden el teléfono por si el año que viene van a la concentración de faro.
136 km, 2 horas.

















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