martes, 3 de marzo de 2009

Motivaciones



Ya no recuerdo exactamente cuando fue, debiera tener alrededor de los diez o doce añitos cuando en un día de limpieza en casa, mis padres tiraron un par de libros a la basura.

Yo, por curiosidad los cogí y abriéndolos los ojeé a escondidas. No entendía lo que ponía en ellos, pues eran lenguas extrañas para mí, pero vi las fotos de unos sitios lejanos y maravillosos. Concretamente fueron dos las que me impactaron y con las que me quedé embelesado observándolas largo tiempo. Me teletransportaba mentalmente a esos escenarios sintiendo lo que en esas fotos sólo alcanzaba a imaginar. Definitivamente requisé esos libros y los guardé entre mis recortes de coches, motos y paisajes.

Las imágenes que llamaron mi atención, como decía, fueron dos, en una aparecía un acantilado brutal de forma cuadrada y con agua y montañas al fondo, se llamaba Preikestolen; y la otra era una espectacular puesta de sol con un contraluz en un acantilado y con un monolito encima, en el pie de foto se podía leer Nordkapp 71º 10´ 21” nord.

Al cerrar el libro dije para mi eso que muchas veces decimos y que pocas cumplimos, que algún día tenía que ir a esos maravillosos sitios.

Gran parte de culpa tiene también una persona que me ha dado el empujón definitivo para creerme que podía cumplir mis sueños; mil gracias Raquel.




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